Era una mañana muy calurosa, me levante de mi cama, puse algo de música y me dirigí al baño solo quería sentir el agua fría sobre mi cuerpo, no quería salir de la ducha ya que el agua se encontraba deliciosa y el calor que hacía era absurdo, escuche que mi mamá diciendo que se me iba a hacer tarde, estuve bajo el chorro de agua 5 minutos más y salí, fui a mi cuarto el problema ahora era que ponerme, pero bueno sabia que apenas cruzara el túnel que conduce a la ciudad de Bogotá el clima iba a cambiar, por esta razón me puse una camisa algo abrigada, unos jeans, y zapatos obviamente bien cerrados, fui a la cocina, serví un poco de cereal, me lo comí, me despedí de mis padres, y mi hermana, tome mi maleta con rumbo al terminal, ya que habían dicho en las noticias que la vía había sido abierta por un solo carril, ¿cuál sería mi sorpresa al llegar? Llegue a la taquilla de la empresa bolivariano y la señorita que vendía los tiquetes me dijo: “lo siento para Bogotá no hay pasajes, ya que la carretera la cerraron hace poco, además hay vehículos esperando que abran la vía, y por la alterna no mandamos carro” quede en shock, yo había dicho que por esa carretera no volvería a viajar, primero porque es muy largo, y segundo la carretera es destapada, ese “paseíto” lo hice hace 3 años cuando la quebrada estaqueca se había derrumbado y no es para nada agradable, llame a mi casa y mi mamá me dijo que no había de otra, hice pataleta pero igual que podían hacer ellos.
Fui a la taquilla tax meta que si vendían pasajes por esta vía, eso sí tampoco iba a coger el último puesto porque ahí si llegaba sin riñones a mi destino, hable con el conductor y me dio el puesto de adelante, empezó mi viacrucis, no les voy a negar que el paisaje es muy bonito, hay mucha flora y fauna que no se ve por la carretera normal, pues prefería llegar segura por vía alterna al llano aunque terminaría agotada con el viajecito y no terminar bajo de un tumulto de arena que se podría venir con un nuevo derrumbe, al emprender el viaje, el señor conductor se encontré con un compañero suyo y le pregunto por donde había viajado, este hombre un poco gracioso para mí, ya que llevaba unas gafas de sol algo pequeñas con marco dorado, su bigote era algo cómico era como si tuviera forma de candado pero no lo era, le dijo: “por medina la carretera estaba muy bien, porque por Villanueva esta algo fea, por la lluvia” el señor le dijo gracias cucarrón de playa yo solté la risa y me dijo el conductor es que con esas gafas parece o no señorita yo no dije nada y me sonreí, conocía la vía por Medina y obviamente prefería la de Villanueva ya que era llano y la carretera era recta, además había un restaurante donde vendían una carne deliciosa, pero el señor hizo a su compañero, habiendo andado algo la aurovans presento fallas, por esta razón sale detuvo en una bomba, aproveche y fui a una tienda que había a comprar algo de provisiones, compre una gaseosa y algo de paquete, pensé que con eso entretenía mi estomago mientras era la hora de almuerzo.
Continuo el viaje, lo único que hacía era ver por la ventana contemplando la naturaleza, la carretera era muy angosta sin contar que era destapada, no se veía ni una casa, solo se podía observar el ganado y ovejas entre otros, el calor se hacía cada vez más insoportable, después de cinco horas de viaje aproximadamente llegamos a San Pedro de Jagua, un pueblito ubicado en el departamento de Cundinamarca, cuando llegamos recordé que había estado ahí con mi mamá y mi tía hace diez, fuimos a buscar unos papeles que necesitaba mi madre, ahora yo estaba de paso y mi estomago me pedía comida, al llegar al restaurante no era para agradable, habían moscas por todo lado por esta razón todos le pedimos al conductor que siguiera y almorzábamos más adelante, lo que nunca nos imaginamos fue que el almuerzo iba a tardar más de lo que nosotros pensábamos, continuo el viaje lo único que quería en esos momentos era llegar al apartamento y descansar pero aun faltaba mucho trayecto.
Antes de llegar a los túneles de Guateque había un restaurante ya eran las cuatro de la tarde así que no había nada para almorzar, volvimos al vehículo de nuevo llevaba en mis manos una gaseosa, un paquete de papas con sabor a pollo y unas galletas de sabor naranja, lo más bonito de esta vía son los túneles creo que son nueve, la verdad empiezo a contarlos pero pierdo la cuenta, la pequeña aurovans se detuvo un momento y pude ver la represa de Fúquene, es muy bonita pareciera que nunca se fuera a acabar, su agua se ve muy clara, yo la sigo por la ventana del carro y le pregunto al conductor sobre la represa y me dice que se ha secado mucho que antes era más grande, después de haber avanzado media hora de camino, el bus empezó se apago, el conductor y su ayudante se bajaron, trataron de arreglarlo pero a los quince minutos se volvió a apagar ya oscurecía y me daba miedo viajar por esa carretera tan sola, no sé qué logro hacer el conductor y no volvió a molestar.
Solo faltaba dos horas para llegar a Bogotá, cuando de un momento a otro aparece una camioneta de platón cerrando el nuestro vehículo consigo llevaba una moto de carreras y una cuatrimoto, estaba tan asustada por poco caemos a un barranco, el señor se detuvo y las personas que manejaban la camioneta lo hicieron igual, al ver por el espejo del bus, vi a un joven que venía hacia nosotros, lo único que le pedí al señor fue que arrancara, pero él se bajo, se agredieron verbalmente y hubo unos empujones, todos gritábamos por ver lo que lo que ocurría afuera, gracias a Dios estábamos cerca a un peaje y llegaron varios policías y detuvieron la pelea que duro diez minutos, para mí fue una eternidad, estaba muy nerviosa, fue el peor viaje primero el bus se detuvo por fallas técnicas y luego la pelea que más iba pasar así que continuamos con el recorrido encontramos un sitio donde vendían comida, ya eran las siete de la noche y a esa hora pudimos comer algo decente, estuvimos quince minutos en este sitio, continuo el recorrido cuando de un momento a otro vi que había mucha bombillas encendidas sabia que por fin llegaría a descansar.
Cuando el bus llego al portal de la 170 le pedí al conductor que me dejara ahí, agradecí al conductor y me baje, estaba a tan solo quince minutos del apartamento, tome un taxi y llegue al conjunto, al entrar el conté a mi amiga con la que convivía y me dijo que viaje tan loco, anhelaba mi cama como nunca antes, cene algo y me fui a descansar, eso sí llame a mis papas para decirle que ya me encontraba en el apartamento.
jueves, 6 de noviembre de 2008
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